≡ Febrero de 2010 ≡
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1 Saludo editorial
2 Buenas noticias
4 Correo del lector
5 La mirilla de Icono
6 De la mano de María
Luces en Cuba
"Lo que él os diga"
Lágrimas de la Virgen
12 Iglesia en camino
Crisis moral y económica
Mártires de accidentes
Las cartas de la pobreza
Misión compartida
Un regalo de Navidad
20 Tema del mes
"Contra el hambre,
defiende la tierra"
24 Familia Redentorista
Un salto a Europa
25 años de historia
30 En directo: la Familia
Las dos rosas
Testimonio
34 Colaboraciones
Vidas minadas
Carta abierta |

"Contra el hambre, defiende la tierra"
por Emilio Castelar
En 2009 se han aprobado casi 700 proyectos de desarrollo
que han beneficiado a más de ocho millones de personas.

Hace cincuenta años, en 1960, las Mujeres de Acción Católica hicieron suyo el llamamiento de la FAO y lanzaron en España la campaña contra el hambre en el mundo, dedicando una jornada a recoger fondos mediante una colecta en parroquias y colegios, destinada a los países de África y la India. Esa jornada se celebra desde entonces el segundo domingo de Febrero y ha alcanzado gran popularidad en la sociedad española. Aún conservando esa originaria identidad femenina y católica, toda persona, mujer o varón, de buena voluntad puede colaborar con Manos Unidas. Al celebrar este aniversario, nuestro primer sentimiento ha de ser la felicitación y el agradecimiento a tantas personas que a lo largo de este período han ido entregando su tiempo, su disponibilidad y sus energías al servicio de una causa tan noble como remediar el hambre de pan, de cultura y de Dios en el mundo.
Manos Unidas está presente en todo el territorio español a través de 71 Delegaciones. Las artífices de la Campaña contra el Hambre tomaron en el año 1978 el nombre de Manos Unidas, una Organización no gubernamental para el Desarrollo (ONGD) de la Iglesia católica, formada por voluntarios. Su finalidad es luchar contra el hambre, la pobreza, el subdesarrollo y las causas que lo provocan.
Esta ONGD ha logrado una amplia penetración social y una gran credibilidad. Sus fondos proceden de la citada colecta anual, de las cuotas de sus socios y de donativos. Desde su fundación sus trabajos se han centrado en dos actividades complementarias: sensibilizar a la población española para que conozca y sea consciente de la realidad de los países en vías de desarrollo, y apoyar y financiar proyectos en África, América, Asia y Oceanía para colaborar con el desarrollo de los pueblos del Sur.
Asimismo, desde sus comienzos, quedaron definitivamente establecidas las prioridades, vigentes hoy en día, a la hora de seleccionar los proyectos que se apoyan y que son: desarrollo agrícola, promoción educativa, atención sanitaria, promoción de la mujer y promoción social. En 2008 cuenta con más de 96.000 personas entre socios, voluntarios y colaboradores, y sólo 203 profesionales contratados. Desde la primera recaudación de 3.000 € se ha llegado en 2008 a unos ingresos de más de 53.600.000 €. Ese mismo año se apoyaron 774 proyectos de desarrollo, repartidos en 59 países del Sur, por un valor de 46,7 millones de euros. Manos Unidas tiene garantizada una gran independencia porque la mayor parte de sus fondos proceden de fuentes privadas.
Esta Organización católica pertenece al Consejo Pontificio Cor Unum, que el Papa Pablo VI creó en 1971 para que le ayudara a cumplir el deber de la caridad universal por un mundo más justo. En 1986 promovió, como cofundadora, la Coordinadora de Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo en España (CONGDE), cuya presidencia asumió.
Desde 1998, Manos Unidas es miembro de pleno derecho de la alianza de Cooperación Internacional para el Desarrollo y la Solidaridad (CIDSE), constituida por 14 organizaciones de desarrollo católicas, establecidas en Europa y Norte de América que dependen de la Conferencia episcopal de su país.
Junto con Cáritas Española y el Centro de Investigación y Documentación Africanas (CIDAF), Manos Unidas funda en 2003 una nueva asociación, la Fundación SUR, que tiene por objeto el estudio e investigación de la problemática humana, social, económica y política de los países empobrecidos de África.
Líneas de trabajo
Para conseguir un mundo más justo y solidario, en Manos Unidas se trabaja en dos líneas fundamentales de acción:
Educación para el desarrollo. Realizando acciones de sensibilización e información a la opinión pública sobre la realidad del Tercer Mundo, para impulsar cambios que promuevan la justicia, dando a conocer los valores culturales, sociales y religiosos de esos pueblos, presentando una visión de la interdependencia entre Norte y Sur. En este aspecto tiene mucha relevancia potenciar la Educación para el Desarrollo por medio de los servicios educativos, de estudios y documentación, y de comunicación, así como a través de la relación con los profesionales y los medios de comunicación.
Financiación de Proyectos. Financiando proyectos de desarrollo en Asia, África, América Latina y Oceanía. Estos proyectos están elaborados por las personas del Tercer Mundo que solicitan la colaboración de Manos Unidas y tienen como objetivo mejorar las condiciones de vida para que puedan llegar a ser autosuficientes. Piden la participación activa de la población beneficiada. En su aprobación no se hace ninguna distinción por raza, religión o país.
La visión de Manos Unidas, cuyo fundamento es el Evangelio y la Doctrina social de la Iglesia, es que cada persona, hombre y mujer, en virtud de su dignidad e igualdad fundamental, sea capaz de ser, por sí misma, agente responsable de su mejora material, de su progreso moral y de su desarrollo espiritual, y goce de una vida digna.
Cuidar la tierra
Este año la campaña se nos presenta con este lema: “Contra el hambre, defiende la tierra”. Una tierra que Dios puso en las manos del hombre para que la cuidara y no la maltratara, fuera administrador y no dueño ni dominador, malgastando y contaminando. La Doctrina Social de la Iglesia es clara a este respecto cuando dice: “El ser humano no debe disponer arbitrariamente de la tierra sometiéndola sin reserva a su voluntad… La tutela del medioambiente constituye un desafío para la entera humanidad: se trata del deber común y universal de respetar un bien colectivo… Se extiende no sólo a las exigencias del presente, sino también a las del futuro”. Y el Concilio Vaticano II afirma que “Dios ha destinado la tierra y todo cuanto en ella se contiene para uso de todos los hombres y los pueblos, de modo que los bienes creados deben llegar a todos en forma equitativa bajo la guía de la justicia y el acompañamiento de la caridad” (GS 69).
Por tanto, procede adoptar un nuevo estilo de vida. Más allá de las políticas económicas que pueden configurar un nuevo orden económico para que ninguna población quede al margen del desarrollo, y que tienen que asumir quienes están en la obligación de hacerlo, es preciso dar pasos a un nuevo modelo de vida que exige una educación, una cultura y una actitud religiosa con toda su fuerza espiritual para frenar el proceso de despersonalización que padecemos. La respuesta no es fácil pero sin embargo no es imposible. La presente situación supone una oportunidad para la comunidad global de cara a dirigir juntos esta crisis y asumir las propias responsabilidades ante nuestros semejantes. No es justo vivir en la opulencia y en el derroche cuando el drama del hambre adquiere cada vez mayores dimensiones. Para el seguidor de Jesús la fraternidad no es una exigencia más, sino la forma de construir el Reino de Dios. La experiencia demuestra que las soluciones técnicas, incluso las más avanzadas, carecen de eficacia si no tienen como referencia a la persona, principal protagonista que, en su dimensión espiritual y material, es el origen y el fin de toda actividad.
Los cristianos sabemos que nuestra vocación es estar siempre al lado de los últimos pues, como Jesús, estamos llamados a servir y no a ser servidos. Esto exige promover, apoyar y participar en los esfuerzos que permitan que cada persona disponga de los medios necesarios para garantizar adecuadamente todo aquello que necesite material y espiritualmente para su desarrollo integral, recordando lo que decían los Padres de la Iglesia: “Alimenta al que muere de hambre, porque si no lo alimentas, lo matas”.
Terminamos apelando a vuestra generosidad cristiana para que la Campaña 2010 de Manos Unidas, con vuestra colaboración sea un éxito, como en años anteriores y les permita alcanzar la resolución de los proyectos presupuestados. ¡Gracias!


Las dos rosas
por Arsenio Díez

Me he prometido a mí mismo no escribir historias lastimeras, pero no puedo evitar ese apartado triste. Y es que las cosas de la vida, y sobre todo de la vida del pobre, suelen llevar una gran carga de dolor. Amor y desamor, alegría y tristeza siempre van unidos. Estas palabras que escribo, y que ustedes leen, hablan de amor, sobre todo de amor, entre una abuela y una nieta. Sólo amor y admiración por mi parte. Amor es lo que se tienen la una a la otra, y es todo lo que tienen.
La abuela se llama Rosa y la nieta también; es como un rosal lleno de espinas. Primero conocí a la abuela. Vive con su nieta en un cuarto que hace de dormitorio y de basurero a la vez. Echen una ojeada a la foto que tienen delante y comprueben que es verdad lo del basurero. Rosa cocina frijolitos, aunque de cocinera no tiene nada. Lo que sí tiene es mucho amor en el corazón. Sonríe con una sonrisa bobalicona que deja ver una dentadura postiza, que será prestada, porque no le favorece nada. Pero no andamos para remilgos, en estos tiempos. Y “pa” postre está sorda y no se entera de nada de lo que digo, pero disimula diciendo gracias cada dos por tres, aunque yo hable de los cocoteros.
Ahora habla la abuela Rosa, con voz chillona y desagradable:
–Tengo hijos, pero no me atienden. Mucho les molesta que yo viva aquí, cerquita de ellos. Se avergüenzan de mí. Yo lavo ropa de otros y así vivimos mi nieta y yo.
…Si eso es vivir, digo para mí. Ya no habla más; sólo me mira y sonríe con la sonrisa bobalicona. Yo me entretengo contando las cucarachas que se pasean por encima de los cacharros de su mugrienta cocina. Cuento cucarachas. Se me acaban los dedos de las manos y de los pies y siguen apareciendo bichejos repugnantes.
Y en este preciso momento aparece una muchachita espigada, flaca y de mirada agresiva. Sin duda está molesta de que yo esté allí. Lleva unos zapatos sucios en la mano, los únicos que tiene. Tira el “bolsón” roto con los útiles del colegio y espachurra, con el pie desnudo, la primera cucaracha que se cruza en su camino. Tiene un andar destartalado, como si le pesase la vida, y eso que cuenta sólo con trece años. Tiene, desde muy tierna, así me cuentan, carencias de expresión. Su mamá la abandonó, huyendo de los malos tratos del hombre con el que vivía, y no ha vuelto a dar señales de vida.
Me cuentan también, que su padre era una mala persona, que tomaba mucho aguardiente y que “no le paraba bola” a su hija. Me cuentan que murió de noche, asesinado a balazos, cuando salía de una casa de “esas mujeres”. Y me terminan de contar que la muchacha, desde que era muy tierna no habla. Pero “ha ido a la teletón” para aprender a expresarse. Ahora habla poco y mal. Vean cómo habla Rosa, la nieta:
–Yo gano. Cuando no tengo colegio lavo ropa y gano.
Después de haber dicho esta frase para la historia, agacha la cabeza y no la levanta hasta que compone otro sutil pensamiento. Esta vez sobre los zapatos, que usan la abuela o la nieta indistintamente, según se necesite. Yo ya sé la respuesta, pero ella me dice:
–Mi mami me deja los zapatos para ir a estudiar. Rotos están. Mi mami los pone para ir a la iglesia. Yo los pongo para estudiar. Me los quito para que no se rompan más.
Sus pies son inmensos y ya no queda sitio para más porquería. Pero es divertido ver los dedos de sus pies. Se mueven con una agilidad pasmosa. Tal vez tratando de localizar y despanzurrar a otra despistada cucaracha. Yo pregunto y ella responde lo que quiere:
–Bolsón no tengo. Necesito una pluma negra, otra azul y otra roja. Y diccionario, necesito. Y cuaderno de dos rayas. Y papel “bon”…
Me mira con la esperanza de que yo diga que se lo compro, pero su mirada sigue siendo desconfiada. Y sigue a su bola:
–Quiero ganar para comprar una cocina. Ésta echa humo…
Desde luego, porque la que tienen es de queroseno y me está mareando. Ya no me pide más, pero le faltaría pedir un camión de la basura, no de juguete, sino de los de verdad, para llevarse toda la porquería que tienen en casa. Y una pastilla de jabón y champú, y colonia… Ya que se llaman Rosa, que huelan un poco bien. Y una ducha…
No olvidaré la mirada dura y agresiva de la pequeña Rosa. Ni olvidaré la sonrisa bobalicona de la Rosa vieja, la que lleva una dentadura prestada, la que desde los quince meses cargó con el regalo de su nieta, a la que su hijo “no para bola”, la que está como una tapia, la que sólo sabe decir gracias.

PD: Es domingo. Madrugar a las 4,30 de la mañana no me sienta bien. Llegaron las dos Rosas a misa. La Rosa mayor me dedicó la mejor sonrisa bobalicona que yo haya visto. La Rosa menor, de mirada agresiva, me habló del queroseno, que se había acabado. Y yo mostré la mejor cara de impotencia y despiste que pude y supe. Supongo que no las veré más. Termina la misa. Se van despacito. A diez pasos giran las dos la cabeza. No hablan. Me miran y siguen caminando. Cada una con su particular sonrisa. Se tienen la una a la otra.
